miércoles, 23 de abril de 2008
Congreso de las TIC - UCV
Asistencia al Ier. Congreso de las Tecnologías de Información y Comunicaciones: Desarrollo e Innovación. UCV, Caracas - 10 al 12 de marzo de 2008. De las Conferencias dadas me interesaron por la vinculación con la Materia y el trabajo de investigación que adelanto en el Doctorado de Ciencias Gerenciales las referentes a: Análisis del BLOG. Ya que fue una herramienta utilizada en su materia y muy interesante todo lo que se aprendió al respecto. Y las conferencias sobre: Atravesando el Espejo: La Vida Cotidiana rente a las Tecnologías de Información y Comunicación. Y la Telemedicina Actual.
miércoles, 16 de abril de 2008
Bibliografías: Artículos de Revistas.
Bibliografías: Artículos de Revistas.
Tesis
ESTUDIO DE LA PRÁCTICA GERENCIAL EN UNA INSTITUCIÓN DE SALUD COMO ACCIÓN ÉTICA, DESDE LAS RELACIONES DICOTÓMICAS CLIENTE – PACIENTE. PERÍODO 2006-2007. CASO: HOSPITAL UNIVERSITARIO DE CARACAS.
Autora: Dra. Maria Lucero Velásquez Henao.
Interrogantes:
En atención a lo antes planteado la autora de la presente investigación espera dar respuestas a las siguientes interrogantes:
¿Cuál es la importancia del conocimiento de la ética en la práctica gerencial en el campo de la salud?
¿Qué conocimientos existen en cuanto a la ética en la práctica gerencial a nivel hospitalario y en los primeros niveles de formación del futuro médico?
¿Cuáles son las características de la ética en la práctica gerencial a nivel hospitalario público?
¿Será necesaria la creación de un protocolo para la aplicación de la ética en la práctica gerencial en el campo médico para fomentar el conocimiento en el área hospitalaria pública?
Objetivos de la Investigación
Objetivo General
Establecer la relación dicotómica cliente- paciente para la práctica ética en el área médica caso Hospital Universitario de Caracas.
Generar un modelo teórico conceptual, para la aplicación de la ética en la práctica gerencial en el campo médico.
Objetivos Específicos
1.- Relacionar dicotómicamente cliente- paciente para la práctica ética de la gerencia en el campo de la salud, caso (Hospital Universitario de Caracas).
2.- Analizar el conocimiento existente en cuanto a la Ética en la Práctica Gerencial a nivel Hospitalario y en los primeros niveles de formación del futuro médico, caso (Hospital Universitario de Caracas).
3.- Caracterizar la ética en la práctica gerencial en el (Hospital Universitario de Caracas).
4.-Crear un modelo teórico conceptual para la aplicación de la ética en la práctica gerencial en el campo médico para fomentar el conocimiento en ésta área en el Hospital Universitario de Caracas.
1. Rev cubana med v.36 n.1 Ciudad de la Habana ene.-abr. 1997El juicio ético en la práctica médica.Dr. José Antonio Lloréns Figueroa
Actualmente, la ética médica aborda múltiples temas relacionados con la práctica médica, con el ejercicio profesional, con la gestión de salud, con los avances de la ciencia y la tecnología médica, y con la regulación de la vida. El juicio ético, como componente obligado de la práctica médica, está inmerso en cada tema de la ética médica, pero teniendo en cuenta su extensión me referiré exclusivamente a la facultad anímica y profesional del médico en su ejercicio frente al paciente para juzgar la aplicación de la tecnología más avanzada con énfasis en la relación médico-paciente.
2. Pensamiento médico y ética clínica contemporánea (Dra. I Barrios) Publicado en Cuadernos de Bioética, 33, 1º 1998, PP. 75-84
La ética clínica tiene en las perspectivas metodológicas que brindan las ciencias biomédicas un importante recurso para las reflexiones sobre la praxis asistencial, pero estas perspectivas deben complementarse con otras formas de aprehensión de la realidad, especialmente las que ayuden a la interpretación de la subjetividad humana en la persona enferma.
El análisis de los dilemas éticos desde diferentes perspectivas permite comprender la influencia que tiene la formación profesional en el desempeño del médico ante situaciones que exigen una estrategia más integral. Leyes, valores, valoraciones y sentimientos deben fundarse en el juicio moral que se emite en el mundo asistencial como aspectos de un mismo proceso que expresan diversas dimensiones humanas manifestadas en un individuo concreto, el sistema de valores presente en los sujetos que interactúan en el proceso salud-enfemedad y la esfera afectiva-emocional propia de la biografía de estos sujetos.
3. La relación médico- paciente. Fundamento de la ética médica. A. Albarracín. En Lecciones de Bioética. Academia de Alumnos internos de la Facultad de Medicina de Valladolid. Universidad de Valladolid. (93-103). 1987
En el contexto de la relación médico- paciente (RMP), la información es una parte fundamental, que consiste en una transferencia continua en ambos sentidos. El médico debe informar siempre al paciente sobre todo lo referente a la enfermedad. Especialmente debe informarle cuando este le solicite la información, y siempre que tenga información para darle. Deberá comunicar los cambios que se produzcan sobre la información inicial o la evolución, o sobre las decisiones que se vayan tomando.
4. LA ENSEÑANZA DE LA ÉTICA MÉDICA Dr. José Manuel Vidal Gual. Facultad de Medicina. Universidad Nacional Autónoma de México. México, D.F. Facultad de Medicina. Universidad Nacional Autónoma de México. Hospital” José Ma. Morelos y Pavón".
En el estudio se recalca, por su importancia, la influencia del positivismo, de la ética utilitarista, el surgimiento de la " bioética", de los centros de investigación en bioética, y los cambios en el modo de abordaje de los problemas ético-médicos. Se revisan también los cambios político-económicos, la participación estatal en la atención a la salud y el cambio hacia la medicina socializada. En el área educativa, la importancia del perfil profesional y la influencia del conductismo. En el área del conocimiento, los profundos cambios científico-tecnológicos acaecidos en las últimas décadas, la mayor participación de los pacientes en las decisiones que involucran a su salud y la influencia de la prensa y la televisión en la divulgación de los aciertos y fallas en la atención médica. La segunda parte del trabajo explora, como consecuencia de lo expuesto, la necesidad de la enseñanza de la Bioética, los objetivos educacionales que involucraría, las estrategias educativas que están utilizándose en diversos sitios y las posibles formas de evaluar este aprendizaje.
Tesis
ESTUDIO DE LA PRÁCTICA GERENCIAL EN UNA INSTITUCIÓN DE SALUD COMO ACCIÓN ÉTICA, DESDE LAS RELACIONES DICOTÓMICAS CLIENTE – PACIENTE. PERÍODO 2006-2007. CASO: HOSPITAL UNIVERSITARIO DE CARACAS.
Autora: Dra. Maria Lucero Velásquez Henao.
Interrogantes:
En atención a lo antes planteado la autora de la presente investigación espera dar respuestas a las siguientes interrogantes:
¿Cuál es la importancia del conocimiento de la ética en la práctica gerencial en el campo de la salud?
¿Qué conocimientos existen en cuanto a la ética en la práctica gerencial a nivel hospitalario y en los primeros niveles de formación del futuro médico?
¿Cuáles son las características de la ética en la práctica gerencial a nivel hospitalario público?
¿Será necesaria la creación de un protocolo para la aplicación de la ética en la práctica gerencial en el campo médico para fomentar el conocimiento en el área hospitalaria pública?
Objetivos de la Investigación
Objetivo General
Establecer la relación dicotómica cliente- paciente para la práctica ética en el área médica caso Hospital Universitario de Caracas.
Generar un modelo teórico conceptual, para la aplicación de la ética en la práctica gerencial en el campo médico.
Objetivos Específicos
1.- Relacionar dicotómicamente cliente- paciente para la práctica ética de la gerencia en el campo de la salud, caso (Hospital Universitario de Caracas).
2.- Analizar el conocimiento existente en cuanto a la Ética en la Práctica Gerencial a nivel Hospitalario y en los primeros niveles de formación del futuro médico, caso (Hospital Universitario de Caracas).
3.- Caracterizar la ética en la práctica gerencial en el (Hospital Universitario de Caracas).
4.-Crear un modelo teórico conceptual para la aplicación de la ética en la práctica gerencial en el campo médico para fomentar el conocimiento en ésta área en el Hospital Universitario de Caracas.
1. Rev cubana med v.36 n.1 Ciudad de la Habana ene.-abr. 1997El juicio ético en la práctica médica.Dr. José Antonio Lloréns Figueroa
Actualmente, la ética médica aborda múltiples temas relacionados con la práctica médica, con el ejercicio profesional, con la gestión de salud, con los avances de la ciencia y la tecnología médica, y con la regulación de la vida. El juicio ético, como componente obligado de la práctica médica, está inmerso en cada tema de la ética médica, pero teniendo en cuenta su extensión me referiré exclusivamente a la facultad anímica y profesional del médico en su ejercicio frente al paciente para juzgar la aplicación de la tecnología más avanzada con énfasis en la relación médico-paciente.
2. Pensamiento médico y ética clínica contemporánea (Dra. I Barrios) Publicado en Cuadernos de Bioética, 33, 1º 1998, PP. 75-84
La ética clínica tiene en las perspectivas metodológicas que brindan las ciencias biomédicas un importante recurso para las reflexiones sobre la praxis asistencial, pero estas perspectivas deben complementarse con otras formas de aprehensión de la realidad, especialmente las que ayuden a la interpretación de la subjetividad humana en la persona enferma.
El análisis de los dilemas éticos desde diferentes perspectivas permite comprender la influencia que tiene la formación profesional en el desempeño del médico ante situaciones que exigen una estrategia más integral. Leyes, valores, valoraciones y sentimientos deben fundarse en el juicio moral que se emite en el mundo asistencial como aspectos de un mismo proceso que expresan diversas dimensiones humanas manifestadas en un individuo concreto, el sistema de valores presente en los sujetos que interactúan en el proceso salud-enfemedad y la esfera afectiva-emocional propia de la biografía de estos sujetos.
3. La relación médico- paciente. Fundamento de la ética médica. A. Albarracín. En Lecciones de Bioética. Academia de Alumnos internos de la Facultad de Medicina de Valladolid. Universidad de Valladolid. (93-103). 1987
En el contexto de la relación médico- paciente (RMP), la información es una parte fundamental, que consiste en una transferencia continua en ambos sentidos. El médico debe informar siempre al paciente sobre todo lo referente a la enfermedad. Especialmente debe informarle cuando este le solicite la información, y siempre que tenga información para darle. Deberá comunicar los cambios que se produzcan sobre la información inicial o la evolución, o sobre las decisiones que se vayan tomando.
4. LA ENSEÑANZA DE LA ÉTICA MÉDICA Dr. José Manuel Vidal Gual. Facultad de Medicina. Universidad Nacional Autónoma de México. México, D.F. Facultad de Medicina. Universidad Nacional Autónoma de México. Hospital” José Ma. Morelos y Pavón".
En el estudio se recalca, por su importancia, la influencia del positivismo, de la ética utilitarista, el surgimiento de la " bioética", de los centros de investigación en bioética, y los cambios en el modo de abordaje de los problemas ético-médicos. Se revisan también los cambios político-económicos, la participación estatal en la atención a la salud y el cambio hacia la medicina socializada. En el área educativa, la importancia del perfil profesional y la influencia del conductismo. En el área del conocimiento, los profundos cambios científico-tecnológicos acaecidos en las últimas décadas, la mayor participación de los pacientes en las decisiones que involucran a su salud y la influencia de la prensa y la televisión en la divulgación de los aciertos y fallas en la atención médica. La segunda parte del trabajo explora, como consecuencia de lo expuesto, la necesidad de la enseñanza de la Bioética, los objetivos educacionales que involucraría, las estrategias educativas que están utilizándose en diversos sitios y las posibles formas de evaluar este aprendizaje.
jueves, 3 de abril de 2008
Regularidad y subjetividad en la investigación cualitativa Dr. Fernando Azpurua
Regularidad y subjetividad en la investigación cualitativa Dr. Fernando Azpurua
Breve Análisis: Dra. Maria Lucero Velásquez H.
En esta clase se abordó el tema sobre Regularidad y subjetividad en la investigación cualitativa dada por el Dr. Fernando Azpurua quien se refirió entre otras cosas a la elección entre la investigación cualitativa y cuantitativa. Se ofrece un panorama general de la discusión, se sostiene la tesis de que ambos tipos de investigación no obedecen necesariamente a paradigmas de investigación diferentes y aun en el caso que se acepte la versión paradigmática de la distinción entre ambas metodologías, tampoco existe una conexión lógica que adscriba uno u otro tipo metodológico a cualquiera de ambos paradigmas. Asì se nos habla de la incompatibilidad de los paradigmas (Kerlinger, Smith y otros). Se constata sinembargo que en los últimos años existe un claro auge a favor de la investigación cualitativa.
Se ha observado que han existido diversas formas de acercarse a la investigación cualitativa, siendo una de ellas por ejemplo la desarrollada por la psicología social crítica. Una de las características de esta perspectiva ha sido desarrollar una mirada que incorpore la visión de los actores sociales, considerados como agentes, y que se haga cargo de una visión situada del conocimiento, desde la cual se renuncia a la pretensión de objetividad y neutralidad científica.
Entre los Fundamentos de la investigación cualitativa por ejemplo en psicología social crítica se encuentra el del Construccionismo social.
Cualquier discusión en relación a los fundamentos de la investigación cualitativa supone ciertos supuestos de tipo ontológicos y epistemológicos (VALLES 1997) relativos a la naturaleza de la realidad social y el modo de conocerla. Para las metodologías de investigación basadas en la racionalidad moderna, la realidad se ha concebido como una realidad natural, lo que implica que ésta existe antes de ser conocida, y por lo tanto no sólo es independiente de lo seres humanos, sino que además es anterior a ellos. "Hay realidad y había realidad antes de que hubieran seres humanos. Esto es algo más que una "convicción" o un saber. Es, ni más ni menos, la estructura conceptual de nuestras acciones. Actuamos como si fuera cierto" (PÉREZ 1998, p.222). Desde esta perspectiva, lo que es real es la naturaleza, es decir que todos los objetos (y los sujetos) del mundo son naturales en tanto están regidos por ciertas continuidades y regularidades que se conceptualizan como leyes. "Es la creencia en la regularidad la que da sentido al intento de buscar leyes, o de hacer predicciones (PÉREZ 1998, p.219). Desde este realismo naturalista, también se asume una equivalencia ontológica entre la realidad de la naturaleza y la realidad social. El mundo humano, al igual que el mundo natural, se encuentra regido por ciertas leyes que regulan el comportamiento humano. En términos de PIPER (2002), este realismo naturalista en psicología social ha implicado concebir a "personas y sociedades como entes naturales, es decir, poseedores de una cierta naturaleza que tiene leyes que pueden ser conocidas y controladas" (PIPER 2002, p.27). [16]
En oposición a esta concepción, la Psicología Social Critica, tomada como ejemplo, ha asumido una perspectiva construccionista. Una interpretación común ha sido entender que lo construido no es la realidad misma sino su conocimiento, suponiendo por tanto que la realidad es pre-existente al acto de conocerla (PÉREZ 1998; PIPER 2002). Desde la noción propuesta por la Psicología Social Crìtica, no basta con considerar el conocimiento como socialmente construido, sino que la propia realidad es una construcción, asumiendo "una crítica radical al supuesto esencialista que sostiene que la realidad existe tal cual es, con independencia de la acción y el conocimiento de los seres humanos (SANDOVAL 2004, p.112). En términos de la distinción propuesta por VALLES (1997), esta perspectiva asume una dimensión construccionista tanto a nivel ontológico como epistemológico, donde la realidad y su conocimiento no son separables. En este sentido, queda establecida:
"la relación de interdependencia que existe entre el nivel de análisis epistemológico y ontológico, al fundamentarse en la constatación teórica que los múltiples procesos de conocimiento que median entre nosotros y lo que llamamos realidad, intervienen performativamente en el estatus mismo que adquiere la realidad (SANDOVAL 2004, p.112). [17]
Desde la Psicología Social Crìtica, la investigación cualitativa asume que la realidad social es una construcción histórica y simbólica (IBÁÑEZ 1994; DOMÉNECH & IBÁÑEZ 1998), por lo que "no hay nada intrínseco en el objeto que le defina una existencia esencial; por el contrario, su naturaleza está inevitablemente ligada a un tipo de relación simbólicamente mediada y espacio-temporalmente situada, la cual le confiere su sentido y existencia" (SANDOVAL 2004, p.112). En este sentido la realidad social es histórica en tanto es producida por la propia acción humana., pero lo histórico no remite exclusivamente a la dimensión temporal de las sociedades, sino también a asumir que lo social no es producto de algo externo a sí mismo. Esto implica que el reconocimiento de la agencia humana en la construcción de la realidad social:
"El reconocimiento del carácter intencional de la conducta dibujaba de esta forma un concepto del ser humano como agente capaz de constituirse en fuente de autodeterminación última de sus propias conductas, es decir, capaz de autodirigir sus conductas con base en una decisiones internamente elaboradas" (IBÁÑEZ 1994, p.232). [18]
En relación al carácter simbólico de la realidad social, se asume que la constitución de lo social es siempre una construcción inscrita en una trama de significados que le dan sentidos. La realidad nunca puede ser conocida con independencia de nuestro modo de acceso a ella, que es precisamente el lenguaje. "Lo social no aparece hasta el momento en que se constituye un mundo de significados compartidos entre varias personas" (IBÁÑEZ 1994, p.227). En este sentido, si bien la realidad se entiende como simbólica, ésta dimensión significativa no implica que los significados que la definen sean de carácter individual. Los significados son el resultado dinámico de las relaciones sociales, a la vez que éstos se revierten sobre dichas relaciones, dinamizándolas y transformándolas, lo que implica que lo social "se ubica precisamente entre las personas, es decir, en el espacio de significados del que participan o que construyen conjuntamente" (IBÁÑEZ 1994, p.227). Sin embargo, la idea de construcción no implica que la realidad sea un consenso uniforme de sus actores sociales, sino más bien una trama de puntos de vistas, de interpretaciones, que se cruzan y se relacionan, recreando permanentemente el campo de sentido de un contexto social. [19]
La intersubjetividad es en este sentido una visión del mundo que no es ni plenamente subjetiva (cada individuo la ve como quiere verla) ni plenamente objetiva (la realidad como independiente de los sujetos), sino "que rige como objetiva para más de una subjetividad" (FERNÁNDEZ 1994, p.116). Es justamente a esta dimensión que la investigación cualitativa busca acercarse:
"los métodos cualitativos parten del supuesto básico de que el mundo social está construido de significados y símbolos. De ahí que la intersubjetividad sea un pieza clave de la investigación cualitativa y punto de partida para captar reflexivamente los significados sociales" (JIMÉNEZ-DOMÍNGUEZ 2000, p.1). [20]
Interpretación y conocimiento situado
Se asume que el conocimiento es siempre de tipo interpretativo, es decir que se desarrolla y fundamenta desde una posición particular, la que permite y constriñe al mismo tiempo una cierta mirada de la realidad. Como sostiene ALONSO (1998), la interpretación no es intento de traducir de la realidad, de dar cuenta de modo objetiva de ella, sino por lo contrario
"trata de descubrir, de la manera más completa posible, la trama de significados que reconstruye una realidad a la que el investigador, de manera coherente con su proyecto –objetivos particulares, contextos de acción y posición social-, encuentra sentido en cuanto intérprete" (ALONSO 1998, p.222). [22]
Asimismo, en tanto proceso de interpretación de la realidad social, la investigación siempre es una mirada situada, es decir que es desarrollada por alguien desde una posición particular, la que posibilita a la vez que restringe el conocimiento producido. Esto nos habla del carácter situado del conocimiento. Al ser un proceso que se hace desde un lugar, el lugar del investigador, la interpretación "es una acción social y política situada" (ALONSO 1998, p.224), lo cual lleva a la necesidad de explicitar los fundamentos de dicha posición y el análisis de sus consecuencias en el propio proceso de investigación y en la realidad social. Sin embargo, este posicionamiento no debe conducir a una hegemonía absoluta de la visión del investigador, sino que debe anclarse en una perspectiva dialógica que busca recoger las diversas miradas de los actores sociales para contrastarlas con la propia mirada, no tanto para producir un consenso sobre la realidad social en cuestión, sino mas bien para establecer los campos de sentido que la definen y la tensionan. [23]
Siendo de tipo interpretativo, el conocimiento producido en la investigación también tiene implicaciones políticas, al tensionar la realidad social para mantenerla tal cual o para promover su transformación, por lo que la investigación requiere explicitar la posición desde la cual se investiga y reflexionar críticamente sobre sus consecuencias en la realidad estudiada. [24]
Reflexividad
En oposición a la idea de objetividad y neutralidad del conocimiento, la investigación cualitativa propone la idea de reflexividad (HAMMERSLEY & ATKINSON 1994; IBÁÑEZ 1994; PARKER 2004). Asumiendo que la investigación es un proceso situado, que produce un conocimiento anclado en una posición particular, se hace necesario explicitar los condicionamientos que el lugar del investigador le impone a la investigación. "Reflexividad implica que las orientaciones de los investigadores pueden tomar forma mediante su localización socio-histórica, incluyendo los valores e intereses que estas localizaciones les confieren" (HAMMERSLEY & ATKINSON 1994, p.31). Esto implica asumir que la investigación siempre es un proceso interpretativo que requiere hacer visible las condiciones que posibilitan ciertas interpretaciones y no otras.
"La investigación siempre se lleva a cabo desde una posición particular, y la pretensión de neutralidad en muchos estudios cuantitativos de psicología es falsa. Por tanto, siempre vale la pena considerar la 'posición del investigador', tanto en referencia a la definición del problema a estudiar como respecto de la forma en que el investigador interactúa con el material para generar una especie particular de sentido" (PARKER 2004, p.27). [25]
Pero la reflexividad no sólo remite a analizar críticamente el lugar del investigador y cómo esta posición constriñe a la vez que posibilita su mirada. También implica evaluar los efectos de la investigación en la realidad social. La investigación siempre se revierte sobre lo social, más allá de si los investigadores sean concientes de esto o no. Por lo tanto, en la medida que la investigación tiene consecuencias políticas y prácticas, que nunca son neutras, la reflexividad obliga al investigador a responsabilizarse de los compromisos que orientan su labor (IBÁÑEZ 1994). [26]
Considerando estos planteamientos en relación a la reflexividad, la investigación cualitativa no debe entenderse como un intento de reflejar la realidad en los términos más objetivos posibles, sino más bien como la producción de un conjunto de interpretaciones que buscan hacer inteligible el fenómeno al cual se refiere. En este sentido hay un alejamiento de la pretensión de mostrar la "realidad misma", para poner al investigador y sus interpretaciones como ejes de la investigación, de modo fundamentar la visión / versión que éste propone. El carácter interpretativo de la investigación implica que ésta debe alejarse del estilo positivista, en tercera persona, escrito desde ninguna parte ni por nadie, como si la propia realidad se relatara a sí misma. En la medida que abandonamos la ilusión representacionista para asumir la investigación como una construcción discursiva que propone una determinada interpretación de la realidad social en estudio, nos vemos obligados como investigadores a hacernos responsables de dicha construcción. En términos de FERNÁNDEZ (1994), debemos intentar proponerle al lector una versión de la realidad en estudio:
"sin pretensiones de certidumbre, sólo con pretensiones de verosimilitud argumentativa, cuyo resultado de comprensión se conoce solamente hasta que se calibra su recepción por parte de un interlocutor; y cuyo tema no queda nunca agotado, porque siempre se puede decir algo más, algo diferente al respecto" (FERNÁNDEZ 1994, p.293). [27]
Desde este punto de vista, esta construcción se hace a través de una narración, a través de la cual el investigador elabora un texto comprensivo de los fenómenos de los cuales busca dar cuenta. "Ninguna acción o suceso tiene un significado independiente del que los observa y los selecciona, y así los elementos determinantes del significado de una acción requieren de una participación fundamental del investigador en su construcción inteligible" (ALONSO 1998, p.223). Debemos entender a la narración no como un medio transparente de comunicación, sino como una herramienta descriptiva y analítica, como una labor intelectual en que el investigador busca producir una versión interpretativa de la realidad estudiada. En la medida que la realidad y sus fenómenos son por definición dinámicos, el relato requiere de un carácter narrativo cuyo eje no es la realidad misma (o por lo menos no en un sentido naturalista) sino la fundamentación de la visión / versión que se propone. Toda escritura tiene un estilo, una forma de presentar sus contenidos. Al construir cualquier narración:
"la forma en que se subdivide el texto, los términos que se eligen, los títulos que se escogen, las metáforas que se desarrollan, el tono con que se hacen las críticas, los ejemplos que se añaden, las transgresiones lingüísticas y científicas que se permiten, y así sucesivamente, parecen no añadirle nada al contenido del mensaje, pero en conjunto, bajo cuerda, entre líneas, sin avisar, van formando en el interlocutor (interprete de textos) una serie de imágenes no dichas, no puestas en palabras, no presentes objetivamente en el discurso" (FERNÁNDEZ 1994, p.289). [28]
Frecuentemente, la preocupación por el estilo ha sido dejada de lado a favor de la realidad misma. En el caso del estilo de un relato interpretativo, éste debe ser de carácter evocador (GEERTZ 1989). "La interpretación no es comprobable, sino aceptable en virtud de su coherencia, persuasividad, argumentación. La interpretación intenta comprender y comprender es "ver", y después de haber visto, no intenta explicar, que sería transmitir lo visto, sino hacer comprender, "hacer ver" (FERNÁNDEZ 1994, p.118). El punto está en lo que GEERTZ (1989) llama la problemática del autor. Dicha problemática sitúa al texto etnográfico en la tensión entre relatar las cosas tal como son (ausencia de autor) o tal como las queremos ver (saturación de la presencia del autor). Esta tensión:
"exige a la vez la actitud olímpica del físico no autorial y la soberana autoconciencia del novelista hiperautorial, sin permitir caer en ninguno de los dos extremos. Lo primero puede provocar acusaciones de insensibilidad, de tratar a la gente como objetos, de escuchar las palabras pero no la música y, por supuesto, de etnocentrismo. La segunda provoca acusaciones de impresionismo, de tratar a la gente como marionetas, de escuchar música que no existe y, por supuesto, también de etnocentrismo" (GEERTZ 1989, p.20) [29]
En tanto abandonamos la ilusión representacionista de la investigación cualitativa para asumirla como una construcción discursiva que a través de la evocación busca persuadir, nos vemos obligados como investigadores / autores a hacernos responsables de dicha construcción. [30]
Conclusión:
Como sostiene IBÁÑEZ (1994), al alejarnos de las pretensiones objetivitas del conocimiento y asumir que éste siempre implica una cierta mirada que tiene determinados efectos sobre la realidad social, nos vemos obligados a elegir qué tipo de conocimiento queremos producir:
"un conocimiento de tipo autoritario, alienante, normalizador, que pase a formar parte de los múltiples dispositivos de dominación que encorsetan a la gente, o por lo contrario, un conocimiento de tipo libertario, emancipador, que aporte su granito de arena a las lucha de la gente contra la dominación" (IBÁÑEZ 1994, p.278). [52]
Bibliografía:
Conferencia del Dr. Fernando Azpurua, sobre Regularidad y subjetividad en la investigación cualitativa
Alonso, Luis Enrique (1998). La mirada cualitativa en sociología. España: Editorial Fundamentos, Colección Ciencia.
Canales, Manuel (1995). Implicancias teórico-epistemológicas de la metodología cualitativa. En Jaime Alfaro, Álvarez, Andrea & Andrea Espinosa (Eds.), Metodología cualitativa e intervención psicosocial (pp.5-9). Santiago de Chile: Universidad Diego Portales.
Doménech, Miquel & Ibáñez, Tomás (1998). La Psicología Social como crítica. Anthropos, 177, 12-21.
Fernández, Pablo (1994). La Psicología colectiva, un fin de siglo más tarde. Barcelona: Anthropos-Colegio de Michoacán.
Hammersley, Martyn & Atkinson, Paul (1994). Etnografía: métodos de investigación. Barcelona: Editorial Paidós.
Ibañez, Tomás (1994). Psicología social construccionista. Jalisco: Universidad de Guadalajara.
Jiménez-Domínguez, Bernardo (2000). Investigación cualitativa y psicología social crítica. Revista Universidad de Guadalajara nº17, Dossier Investigación cualitativa en salud. Disponible en: http://www.cge.udg.mx/revistaudg/rug17/3investigacion.html [Fecha de acceso: 05-10-2005].
Parker, Ian (2004). Investigación cualitativa. En Peter Banister, Erica Burman, Ian Parker, Maye Taylor & Carol Tindall (Eds.), Métodos cualitativos en Psicología (pp.13-31). Guadalajara: Universidad de Guadalajara.
Pérez, Carlos (1998). Sobre un concepto histórico de ciencia: de la epistemología a la dialéctica. Santiago de Chile: Ediciones LOM, Universidad ARCIS.
Valles, Miguel (1997). Técnicas cualitativas de investigación social: reflexión metodológica y práctica profesional. Madrid: Editorial Síntesis.
Vázquez, Félix (2001). La memoria como acción social. Relaciones, significados e imaginario. Barcelona: Editorial Paidós.
Vázquez, Félix & Muñoz, Juan (2003). La memoria social como construcción colectiva. En Félix Vázquez (Ed.), Psicología del comportamiento colectivo (pp.189-258). Barcelona: Editorial UOC.
Breve Análisis: Dra. Maria Lucero Velásquez H.
En esta clase se abordó el tema sobre Regularidad y subjetividad en la investigación cualitativa dada por el Dr. Fernando Azpurua quien se refirió entre otras cosas a la elección entre la investigación cualitativa y cuantitativa. Se ofrece un panorama general de la discusión, se sostiene la tesis de que ambos tipos de investigación no obedecen necesariamente a paradigmas de investigación diferentes y aun en el caso que se acepte la versión paradigmática de la distinción entre ambas metodologías, tampoco existe una conexión lógica que adscriba uno u otro tipo metodológico a cualquiera de ambos paradigmas. Asì se nos habla de la incompatibilidad de los paradigmas (Kerlinger, Smith y otros). Se constata sinembargo que en los últimos años existe un claro auge a favor de la investigación cualitativa.
Se ha observado que han existido diversas formas de acercarse a la investigación cualitativa, siendo una de ellas por ejemplo la desarrollada por la psicología social crítica. Una de las características de esta perspectiva ha sido desarrollar una mirada que incorpore la visión de los actores sociales, considerados como agentes, y que se haga cargo de una visión situada del conocimiento, desde la cual se renuncia a la pretensión de objetividad y neutralidad científica.
Entre los Fundamentos de la investigación cualitativa por ejemplo en psicología social crítica se encuentra el del Construccionismo social.
Cualquier discusión en relación a los fundamentos de la investigación cualitativa supone ciertos supuestos de tipo ontológicos y epistemológicos (VALLES 1997) relativos a la naturaleza de la realidad social y el modo de conocerla. Para las metodologías de investigación basadas en la racionalidad moderna, la realidad se ha concebido como una realidad natural, lo que implica que ésta existe antes de ser conocida, y por lo tanto no sólo es independiente de lo seres humanos, sino que además es anterior a ellos. "Hay realidad y había realidad antes de que hubieran seres humanos. Esto es algo más que una "convicción" o un saber. Es, ni más ni menos, la estructura conceptual de nuestras acciones. Actuamos como si fuera cierto" (PÉREZ 1998, p.222). Desde esta perspectiva, lo que es real es la naturaleza, es decir que todos los objetos (y los sujetos) del mundo son naturales en tanto están regidos por ciertas continuidades y regularidades que se conceptualizan como leyes. "Es la creencia en la regularidad la que da sentido al intento de buscar leyes, o de hacer predicciones (PÉREZ 1998, p.219). Desde este realismo naturalista, también se asume una equivalencia ontológica entre la realidad de la naturaleza y la realidad social. El mundo humano, al igual que el mundo natural, se encuentra regido por ciertas leyes que regulan el comportamiento humano. En términos de PIPER (2002), este realismo naturalista en psicología social ha implicado concebir a "personas y sociedades como entes naturales, es decir, poseedores de una cierta naturaleza que tiene leyes que pueden ser conocidas y controladas" (PIPER 2002, p.27). [16]
En oposición a esta concepción, la Psicología Social Critica, tomada como ejemplo, ha asumido una perspectiva construccionista. Una interpretación común ha sido entender que lo construido no es la realidad misma sino su conocimiento, suponiendo por tanto que la realidad es pre-existente al acto de conocerla (PÉREZ 1998; PIPER 2002). Desde la noción propuesta por la Psicología Social Crìtica, no basta con considerar el conocimiento como socialmente construido, sino que la propia realidad es una construcción, asumiendo "una crítica radical al supuesto esencialista que sostiene que la realidad existe tal cual es, con independencia de la acción y el conocimiento de los seres humanos (SANDOVAL 2004, p.112). En términos de la distinción propuesta por VALLES (1997), esta perspectiva asume una dimensión construccionista tanto a nivel ontológico como epistemológico, donde la realidad y su conocimiento no son separables. En este sentido, queda establecida:
"la relación de interdependencia que existe entre el nivel de análisis epistemológico y ontológico, al fundamentarse en la constatación teórica que los múltiples procesos de conocimiento que median entre nosotros y lo que llamamos realidad, intervienen performativamente en el estatus mismo que adquiere la realidad (SANDOVAL 2004, p.112). [17]
Desde la Psicología Social Crìtica, la investigación cualitativa asume que la realidad social es una construcción histórica y simbólica (IBÁÑEZ 1994; DOMÉNECH & IBÁÑEZ 1998), por lo que "no hay nada intrínseco en el objeto que le defina una existencia esencial; por el contrario, su naturaleza está inevitablemente ligada a un tipo de relación simbólicamente mediada y espacio-temporalmente situada, la cual le confiere su sentido y existencia" (SANDOVAL 2004, p.112). En este sentido la realidad social es histórica en tanto es producida por la propia acción humana., pero lo histórico no remite exclusivamente a la dimensión temporal de las sociedades, sino también a asumir que lo social no es producto de algo externo a sí mismo. Esto implica que el reconocimiento de la agencia humana en la construcción de la realidad social:
"El reconocimiento del carácter intencional de la conducta dibujaba de esta forma un concepto del ser humano como agente capaz de constituirse en fuente de autodeterminación última de sus propias conductas, es decir, capaz de autodirigir sus conductas con base en una decisiones internamente elaboradas" (IBÁÑEZ 1994, p.232). [18]
En relación al carácter simbólico de la realidad social, se asume que la constitución de lo social es siempre una construcción inscrita en una trama de significados que le dan sentidos. La realidad nunca puede ser conocida con independencia de nuestro modo de acceso a ella, que es precisamente el lenguaje. "Lo social no aparece hasta el momento en que se constituye un mundo de significados compartidos entre varias personas" (IBÁÑEZ 1994, p.227). En este sentido, si bien la realidad se entiende como simbólica, ésta dimensión significativa no implica que los significados que la definen sean de carácter individual. Los significados son el resultado dinámico de las relaciones sociales, a la vez que éstos se revierten sobre dichas relaciones, dinamizándolas y transformándolas, lo que implica que lo social "se ubica precisamente entre las personas, es decir, en el espacio de significados del que participan o que construyen conjuntamente" (IBÁÑEZ 1994, p.227). Sin embargo, la idea de construcción no implica que la realidad sea un consenso uniforme de sus actores sociales, sino más bien una trama de puntos de vistas, de interpretaciones, que se cruzan y se relacionan, recreando permanentemente el campo de sentido de un contexto social. [19]
La intersubjetividad es en este sentido una visión del mundo que no es ni plenamente subjetiva (cada individuo la ve como quiere verla) ni plenamente objetiva (la realidad como independiente de los sujetos), sino "que rige como objetiva para más de una subjetividad" (FERNÁNDEZ 1994, p.116). Es justamente a esta dimensión que la investigación cualitativa busca acercarse:
"los métodos cualitativos parten del supuesto básico de que el mundo social está construido de significados y símbolos. De ahí que la intersubjetividad sea un pieza clave de la investigación cualitativa y punto de partida para captar reflexivamente los significados sociales" (JIMÉNEZ-DOMÍNGUEZ 2000, p.1). [20]
Interpretación y conocimiento situado
Se asume que el conocimiento es siempre de tipo interpretativo, es decir que se desarrolla y fundamenta desde una posición particular, la que permite y constriñe al mismo tiempo una cierta mirada de la realidad. Como sostiene ALONSO (1998), la interpretación no es intento de traducir de la realidad, de dar cuenta de modo objetiva de ella, sino por lo contrario
"trata de descubrir, de la manera más completa posible, la trama de significados que reconstruye una realidad a la que el investigador, de manera coherente con su proyecto –objetivos particulares, contextos de acción y posición social-, encuentra sentido en cuanto intérprete" (ALONSO 1998, p.222). [22]
Asimismo, en tanto proceso de interpretación de la realidad social, la investigación siempre es una mirada situada, es decir que es desarrollada por alguien desde una posición particular, la que posibilita a la vez que restringe el conocimiento producido. Esto nos habla del carácter situado del conocimiento. Al ser un proceso que se hace desde un lugar, el lugar del investigador, la interpretación "es una acción social y política situada" (ALONSO 1998, p.224), lo cual lleva a la necesidad de explicitar los fundamentos de dicha posición y el análisis de sus consecuencias en el propio proceso de investigación y en la realidad social. Sin embargo, este posicionamiento no debe conducir a una hegemonía absoluta de la visión del investigador, sino que debe anclarse en una perspectiva dialógica que busca recoger las diversas miradas de los actores sociales para contrastarlas con la propia mirada, no tanto para producir un consenso sobre la realidad social en cuestión, sino mas bien para establecer los campos de sentido que la definen y la tensionan. [23]
Siendo de tipo interpretativo, el conocimiento producido en la investigación también tiene implicaciones políticas, al tensionar la realidad social para mantenerla tal cual o para promover su transformación, por lo que la investigación requiere explicitar la posición desde la cual se investiga y reflexionar críticamente sobre sus consecuencias en la realidad estudiada. [24]
Reflexividad
En oposición a la idea de objetividad y neutralidad del conocimiento, la investigación cualitativa propone la idea de reflexividad (HAMMERSLEY & ATKINSON 1994; IBÁÑEZ 1994; PARKER 2004). Asumiendo que la investigación es un proceso situado, que produce un conocimiento anclado en una posición particular, se hace necesario explicitar los condicionamientos que el lugar del investigador le impone a la investigación. "Reflexividad implica que las orientaciones de los investigadores pueden tomar forma mediante su localización socio-histórica, incluyendo los valores e intereses que estas localizaciones les confieren" (HAMMERSLEY & ATKINSON 1994, p.31). Esto implica asumir que la investigación siempre es un proceso interpretativo que requiere hacer visible las condiciones que posibilitan ciertas interpretaciones y no otras.
"La investigación siempre se lleva a cabo desde una posición particular, y la pretensión de neutralidad en muchos estudios cuantitativos de psicología es falsa. Por tanto, siempre vale la pena considerar la 'posición del investigador', tanto en referencia a la definición del problema a estudiar como respecto de la forma en que el investigador interactúa con el material para generar una especie particular de sentido" (PARKER 2004, p.27). [25]
Pero la reflexividad no sólo remite a analizar críticamente el lugar del investigador y cómo esta posición constriñe a la vez que posibilita su mirada. También implica evaluar los efectos de la investigación en la realidad social. La investigación siempre se revierte sobre lo social, más allá de si los investigadores sean concientes de esto o no. Por lo tanto, en la medida que la investigación tiene consecuencias políticas y prácticas, que nunca son neutras, la reflexividad obliga al investigador a responsabilizarse de los compromisos que orientan su labor (IBÁÑEZ 1994). [26]
Considerando estos planteamientos en relación a la reflexividad, la investigación cualitativa no debe entenderse como un intento de reflejar la realidad en los términos más objetivos posibles, sino más bien como la producción de un conjunto de interpretaciones que buscan hacer inteligible el fenómeno al cual se refiere. En este sentido hay un alejamiento de la pretensión de mostrar la "realidad misma", para poner al investigador y sus interpretaciones como ejes de la investigación, de modo fundamentar la visión / versión que éste propone. El carácter interpretativo de la investigación implica que ésta debe alejarse del estilo positivista, en tercera persona, escrito desde ninguna parte ni por nadie, como si la propia realidad se relatara a sí misma. En la medida que abandonamos la ilusión representacionista para asumir la investigación como una construcción discursiva que propone una determinada interpretación de la realidad social en estudio, nos vemos obligados como investigadores a hacernos responsables de dicha construcción. En términos de FERNÁNDEZ (1994), debemos intentar proponerle al lector una versión de la realidad en estudio:
"sin pretensiones de certidumbre, sólo con pretensiones de verosimilitud argumentativa, cuyo resultado de comprensión se conoce solamente hasta que se calibra su recepción por parte de un interlocutor; y cuyo tema no queda nunca agotado, porque siempre se puede decir algo más, algo diferente al respecto" (FERNÁNDEZ 1994, p.293). [27]
Desde este punto de vista, esta construcción se hace a través de una narración, a través de la cual el investigador elabora un texto comprensivo de los fenómenos de los cuales busca dar cuenta. "Ninguna acción o suceso tiene un significado independiente del que los observa y los selecciona, y así los elementos determinantes del significado de una acción requieren de una participación fundamental del investigador en su construcción inteligible" (ALONSO 1998, p.223). Debemos entender a la narración no como un medio transparente de comunicación, sino como una herramienta descriptiva y analítica, como una labor intelectual en que el investigador busca producir una versión interpretativa de la realidad estudiada. En la medida que la realidad y sus fenómenos son por definición dinámicos, el relato requiere de un carácter narrativo cuyo eje no es la realidad misma (o por lo menos no en un sentido naturalista) sino la fundamentación de la visión / versión que se propone. Toda escritura tiene un estilo, una forma de presentar sus contenidos. Al construir cualquier narración:
"la forma en que se subdivide el texto, los términos que se eligen, los títulos que se escogen, las metáforas que se desarrollan, el tono con que se hacen las críticas, los ejemplos que se añaden, las transgresiones lingüísticas y científicas que se permiten, y así sucesivamente, parecen no añadirle nada al contenido del mensaje, pero en conjunto, bajo cuerda, entre líneas, sin avisar, van formando en el interlocutor (interprete de textos) una serie de imágenes no dichas, no puestas en palabras, no presentes objetivamente en el discurso" (FERNÁNDEZ 1994, p.289). [28]
Frecuentemente, la preocupación por el estilo ha sido dejada de lado a favor de la realidad misma. En el caso del estilo de un relato interpretativo, éste debe ser de carácter evocador (GEERTZ 1989). "La interpretación no es comprobable, sino aceptable en virtud de su coherencia, persuasividad, argumentación. La interpretación intenta comprender y comprender es "ver", y después de haber visto, no intenta explicar, que sería transmitir lo visto, sino hacer comprender, "hacer ver" (FERNÁNDEZ 1994, p.118). El punto está en lo que GEERTZ (1989) llama la problemática del autor. Dicha problemática sitúa al texto etnográfico en la tensión entre relatar las cosas tal como son (ausencia de autor) o tal como las queremos ver (saturación de la presencia del autor). Esta tensión:
"exige a la vez la actitud olímpica del físico no autorial y la soberana autoconciencia del novelista hiperautorial, sin permitir caer en ninguno de los dos extremos. Lo primero puede provocar acusaciones de insensibilidad, de tratar a la gente como objetos, de escuchar las palabras pero no la música y, por supuesto, de etnocentrismo. La segunda provoca acusaciones de impresionismo, de tratar a la gente como marionetas, de escuchar música que no existe y, por supuesto, también de etnocentrismo" (GEERTZ 1989, p.20) [29]
En tanto abandonamos la ilusión representacionista de la investigación cualitativa para asumirla como una construcción discursiva que a través de la evocación busca persuadir, nos vemos obligados como investigadores / autores a hacernos responsables de dicha construcción. [30]
Conclusión:
Como sostiene IBÁÑEZ (1994), al alejarnos de las pretensiones objetivitas del conocimiento y asumir que éste siempre implica una cierta mirada que tiene determinados efectos sobre la realidad social, nos vemos obligados a elegir qué tipo de conocimiento queremos producir:
"un conocimiento de tipo autoritario, alienante, normalizador, que pase a formar parte de los múltiples dispositivos de dominación que encorsetan a la gente, o por lo contrario, un conocimiento de tipo libertario, emancipador, que aporte su granito de arena a las lucha de la gente contra la dominación" (IBÁÑEZ 1994, p.278). [52]
Bibliografía:
Conferencia del Dr. Fernando Azpurua, sobre Regularidad y subjetividad en la investigación cualitativa
Alonso, Luis Enrique (1998). La mirada cualitativa en sociología. España: Editorial Fundamentos, Colección Ciencia.
Canales, Manuel (1995). Implicancias teórico-epistemológicas de la metodología cualitativa. En Jaime Alfaro, Álvarez, Andrea & Andrea Espinosa (Eds.), Metodología cualitativa e intervención psicosocial (pp.5-9). Santiago de Chile: Universidad Diego Portales.
Doménech, Miquel & Ibáñez, Tomás (1998). La Psicología Social como crítica. Anthropos, 177, 12-21.
Fernández, Pablo (1994). La Psicología colectiva, un fin de siglo más tarde. Barcelona: Anthropos-Colegio de Michoacán.
Hammersley, Martyn & Atkinson, Paul (1994). Etnografía: métodos de investigación. Barcelona: Editorial Paidós.
Ibañez, Tomás (1994). Psicología social construccionista. Jalisco: Universidad de Guadalajara.
Jiménez-Domínguez, Bernardo (2000). Investigación cualitativa y psicología social crítica. Revista Universidad de Guadalajara nº17, Dossier Investigación cualitativa en salud. Disponible en: http://www.cge.udg.mx/revistaudg/rug17/3investigacion.html [Fecha de acceso: 05-10-2005].
Parker, Ian (2004). Investigación cualitativa. En Peter Banister, Erica Burman, Ian Parker, Maye Taylor & Carol Tindall (Eds.), Métodos cualitativos en Psicología (pp.13-31). Guadalajara: Universidad de Guadalajara.
Pérez, Carlos (1998). Sobre un concepto histórico de ciencia: de la epistemología a la dialéctica. Santiago de Chile: Ediciones LOM, Universidad ARCIS.
Valles, Miguel (1997). Técnicas cualitativas de investigación social: reflexión metodológica y práctica profesional. Madrid: Editorial Síntesis.
Vázquez, Félix (2001). La memoria como acción social. Relaciones, significados e imaginario. Barcelona: Editorial Paidós.
Vázquez, Félix & Muñoz, Juan (2003). La memoria social como construcción colectiva. En Félix Vázquez (Ed.), Psicología del comportamiento colectivo (pp.189-258). Barcelona: Editorial UOC.
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